Astrónomos brasileños acreditan haber descubierto una estrella que es un diamante sólido del tamaño de la Tierra y la masa del Sol. Kepler de Oliveira Filho encontró la estrella en 1991 y la bautizó como BPM 37093. Después de comprobar sus observaciones, ha sido ahora cuando se han publicado las extraordinarias características de este objeto celeste, en el Astophysical Journal de la Universidad de Chicago (EEUU). Localizado en la constelación de Centauro (en la Vía Láctea) está a unos 17 años luz (40 cuatrillones de kilómetros) de nuestro planeta y posee una enorme densidad, 20 mil veces mayor que la del Platino, el elemento más denso de la Tierra.

La estrella puede tener entre 11 y 12 mil millones de años, una edad que ayudará a calcular la edad de la Vía Láctea y, por tanto, la del propio Universo. Compactado por una presión descomunal, la materia se organiza en una red cristalina, dando origen al diamante.
El astro es una joya de valor incalculable. Pesa 10.000 quintillones de quilates (un quilate es igual a 0,2 gramos). El diamante más grande conocido hasta ahora, La Estrella de África, pesa 530 quilates y es el que luce en el centro de la cruz del cetro real británico. Pero, para quien esté pensando en conseguir un pedazo, la superficie de la estrella todavía está más caliente que la superficie del Sol y su extraordinaria fuerza gravitacional aplastaría cualquier objeto cercano. La BPM 37093 sólo puede ser vista con telescopios de, al menos, un metro de diámetro.
Además de brillar, la BPM 37093 resuena a un ritmo constante, como si fuera un gong o una campana gigante. Gracias a esto, se han obtenido datos del interior de la estrella, midiendo las pulsaciones de su luz igual que los sismógrafos permiten a los geólogos estudiar el interior de la Tierra.
Este descubrimiento demuestra, por primera vez, una teoría, presentada por científicos americanos y rusos en los años 60, afirmando que, si se enfriaban mucho, las estrellas de carbono tendían a cristalizar. Y el carbono puro cristalizado es, precisamente, diamante. Este mismo proceso es el que seguirán otras estrellas, como el Sol, que dentro de 5.000 millones de años agotará su combustible y, durante 2.000 millones de años, se irá enfriando y contrayendo hasta cristalizar y formar un diamante en el centro del Sistema Solar.